miércoles, 2 de marzo de 2016

Oda a la libertad

¿Cuándo te perdimos?
Por qué ya no apareces en nuestro presente,
no das luz a nuestras conciencias,
no eres cruda con nuestra existencia,
no nos recuerdas quienes somos,
no envalentonas nuestra esencia

¿Qué ha sido de ti?
La última vez que te vi,
caminabas sola y cabizbaja por la vida.
Me decías: ya no me necesitan,
tienen su propia realidad,
se han olvidado de la mía.

Ya no saben quién soy.
Ahora todos hablan en mi nombre sin preguntarme,
pero no recuerdan que en un tiempo lucharon por mí.
Se escudan en lo políticamente correcto,
me distorsionan,
me moldean,
me hieren,
me apuñalan,
todo en pos de unos pocos,
mientras el resto ingieren la mentira,
como pequeñas dosis de cianuro.

Creen los miserables que merecen serlo,
que no pueden quejarse,
que heredan su opresión.
Creen los poderosos que nacieron con ello,
que no pueden caer,
que su aura es eterna.

El día que yo muera,
el día que gane el cinismo,
el día en el que decir lo que uno piensa sea delito,
el día que la hipocresía sea reina.
Ese día, por primera vez en años,
me recordaréis.

Imagen: Pexels

martes, 1 de marzo de 2016

Dos equivocados

Búscame, encuentrame,
invade mi vida a mordiscos
sin saber que alguna vez,
no reí con todos los dientes,
no cerré los ojos al encanto y temí toda impresión.
Una pareja pasea

Hazme sentir, hazme vivir,
alborótame los pasos,
cambia mi línea recta,
oblígame a caer, a temer, a dudar,
a carcajearme de mí misma.

Mírame imperfecta, saboréame agridulce,
quédate cuando truene, vete cuando yo quiera,
déjame marearte, confundirte, complicarte,
mientras me haces cambiar de dirección.

Y así, solo así,
seremos dos equivocados ante el mundo,
dos desconocidos que se conocen perfectamente,
dos extremidades de una misma realidad que,
sin embargo, no existe.

Imagen: Pexels

lunes, 29 de febrero de 2016

Reflejo de Ruki chan, la idol española que triunfa en Japón

Dentro del marco del Salón del Manga de Bilbao tuve la suerte de poder entrevistar, después de su conferencia, a Ruki chan, una chica española que debido a su afición por cantar, por el manga y por el anime se animó a perseguir el sueño de ser una idol en Japón, ganando un concurso que le permitió grabar un álbum. Tras mucho trabajo, esfuerzo y dedicación por su parte, esta valenciana va consiguiendo poco a poco realizar aquello por lo que tanto ha peleado tras un año residiendo en Japón con ese objetivo en mente. También compone y diseña. De hecho, tras observar su aspecto, que casi parece salido de un anime o un manga, sorprende escucharla hablar en un español con acento japonés amable y dulce. Es un placer para mi recuperar esta entrevista que hice para la desaparecida Tribu Magazine.

La idol Ruki chan en el Salón del Manga de Bilbao

jueves, 25 de febrero de 2016

Carta a una decepción

A ti por ser
enemigo de lo que comparto,
parte de lo que odio,
duda de lo que afirmo,
desequilibrio en mi firmeza.

A ti que tuviste,
Tras la decepción, nos queda la esperanzavalor para herir sin arma,
frialdad para mentir sin culpa,
maestría para insultar sin palabras,
hostilidad que repartir por mi alma.

A ti que te consideras,
un ser consecuente sin tacha,
una persona recta y segura,
alguien desprendido en sus sentimientos,
en ocasiones mejor que los demás,
pero lo suficientemente humilde para negarlo.

Te diré que,
a nadie engañas con tus planteamientos,
con tu fingida creencia en la igualdad,
con esa fuerza que si pinchas, sangra,
con esa realidad volátil y enferma,
con esa valentía que huye aterrorizada ante el problema.

Te diré que, al final,
eres sombra pero no cuerpo,
eres laberinto, pero no salida,
eres humo, pero no fuego,
eres una barca perdida en el mar.

Y yo no quiero eso....

Imagen: Pexels

miércoles, 24 de febrero de 2016

¿Quién es la chica de los tacones?

¿Le dolerán?
Siempre va perfecta. No importa si llueve, si hace sol, si nieva o el resto de los mortales nos congelamos de frío. Ella parece salida de la pasarela Cibeles. Lleva la moda cargada sobre su cuerpo: unos tacones de vértigo con plataforma de color negro, unos vaqueros con campana vacía de excesos y un abrigo un palmo por encima de la rodilla, suelto por debajo del pecho y apretado por encima a juego con los zapatos. 

El pelo, justo por debajo de la barbilla, parece una sábana ondeante construida por millones de hebras castañas perfectamente alisadas. ¿Pasaría por la peluquería ayer? Lo dudo, porque no es la primera vez que la veo y esa perfección es continua.